MÉXICO, D.F..- A mediados de los ochenta, la película Warriors le mostró al mundo una opción más allá de la crónica pandillera de Nueva York. El 'grafiti'. Aborrecido por las buenas conciencias y admirado por cualquier elemento disidente, el arte urbano del aerosol demuestra la confrontación de las ideas. Abordado como elemento principal y socio silente del filme, las pintas cohesionaron el contexto y le dieron identidad. A partir de entonces, ningún país del orbe se salvó de los trazos de quienes pretendían comunicar algo: arte, marca territorial, pertenencia.
En un país como México, las amenazas y las condenas sirvieron de poco. Será que, a pesar de existir las manifestaciones contraculturales, las autoridades no han encontrado la forma de detener la avanzada colorida ni de comprender ciertas necesidades que, precisamente por extremas, deberían ser dimensionadas.
Por otra parte, la "cacería de brujas" la han generado en México, D.F. quienes ven en los trazos un énfasis destructivo alejado del arte. Sin embargo, alrededor de las pintas incoherentes, sobresalen verdaderas obras maestras que pretenden ejemplificar necesidades de tipo político, racial, social y hasta económico, sin dejar de pertenecer al costado incómodo de la cultura urbana. Las autoridades, por desgracia, generalizan los argumentos. Lo extraño es que para éstas, las paredes son lienzos propicios para la promoción de diversas campañas políticas —sobre todo en tiempos electorales— pero no para la comunicación plástica. Es por ello que mientras los grafiteros asaltan los muros por las noches, mostrando su enfado, hay quienes prestan sus construcciones para que "el artista" plasme una obra con o sin significado.
"Prefiero que se pinte un cuadro y no que mi pared sea contenedor de puros rayones sin sentido", clama un vecino de la delegación Coyoacán que prefirió omitir su nombre. "En todo caso —abunda—, se ve bonito y es mejor a que venga un partido político con una ideología que no compartes y quiera pagarte por usar tu barda."
Brotan de la nada, se esparcen como un virus silencioso que poco a poco va retomando importancia y se ha convertido en elemento común del paisaje urbano. Color y trazos con significado: fondo y forma. La necesidad de comunicarnos es sintomática. De ahí la importancia de que los jóvenes aprovechen lienzos abiertos al público. Después de todo, no es otra cosa más que arte. Al final, nada que un litro de pintura no pueda arreglar.
Actualizada la última vez por Sur 9 Jul.
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Cultura de Parque
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Publicado por Sur el junio 25, 2009 a las 11:40am
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Publicado por Sur el marzo 5, 2009 a las 12:47pm 1 comentario
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